Maison de Verre

Maison de Verre Otrura Inspiraciones

La Maison de Verre fue construida entre 1928 y 1932 en París, Francia. Realmente es una interesante reforma de una casona entre medianeras, de varias plantas. Que estaba encerrada en un patio de manzana, situada en el 31 de la rue Saint Guillaume en París (Francia).

Sus autores fueron Pierre Chareau (diseñador de muebles e interiores), Bijvoet Bernard (un arquitecto holandés que trabajaba en París desde 1927) y Louis Dalbet (artesano metalúrgico). La importancia de esta edificación es su conexión inmediata hacia unos estándares que se han mantenido en muchos casos hasta hoy. Se proyecto haciendo hincapié en tres rasgos fundamentales: la sinceridad de los materiales, la transparencia variable de las formas y la yuxtaposición de los materiales industriales.

Para ello se creo una decoración completa que suponía un contraste por tradicional, en comparación con la piel que lo recubría. Los materiales primarios utilizados fueron el acero, vidrio y ladrillos de vidrio. Entre las piezas «industriales»  más notables están las baldosas de goma del pavimento, vigas de acero visto, chapa perforada, pesados artefactos de iluminación industrial y accesorios mecánicos.

Gran parte del intrincado paisaje de la casa se fue diseñando según se construía el proyecto. La forma externa está definida por paredes de bloques de vidrio translúcido. Ciertas áreas de vidrio liso transparente e internamente, la división espacial es variable. Se utilizaron puertas correderas, plegables o de rotación en las pantallas de vidrio, chapa o metal perforado, o en combinación. Otros componentes mecánicos incluían un carro que va de la cocina al comedor, una escalera retráctil de la sala de estar a la habitación privada de la señora Dalsace y complejos armarios de baño y accesorios. Como vemos, cierto futurismo heredado del dadaísmos nos asalta.

Dos historias nos asaltan por curiosas. Inicialmente, el proyecto preveía la demolición completa del edificio. Sin embargo, una anciana que vivía en el tercer piso se negó a abandonar su residencia, lo que provocó que solo se demoliesen los dos pisos inferiores y se mantuvo el piso superior. Fue un contratiempo tener que dar solución simultáneamente a dos problemas: por un lado construir el nuevo edificio bajo lo que quedaba sin provocar daños estructurales a las plantas superiores. Segundo iluminar el interior de la nueva vivienda, que por su estrechez y ubicación en el patio de manzana adolecía de falta de luz natural.

La segunda, de mayor hondura, supone la posible conexión, entre la Maison de Verre y Paul Scheerbart. En un texto del 14 relacionaba la forma de vivir y entender la cultura como un todo con interconexión con la arquitectura.  «Elevar nuestra cultura a un nivel superior, estamos obligados, nos guste o no, a cambiar nuestra arquitectura». Para ello nos invitaba a cambiar el «carácter actual de clausura» de nuestras habitaciones, traspasando sus limites. Para ello, era necesario la arquitectura del vidrio. La cual se interconectarse con «la luz del Sol, la Luna y los cuerpos celestes».

En un maravilloso texto de Alfonso Díaz Segura, escribe sobre este aspecto.

«La luz ha desempeñado siempre un papel esencial en la definición de la forma arquitectónica. La silenciosa presencia de la luz ha materializado volúmenes y ha desmaterializado espacios. La inmensa luminosidad mediterránea potenciaba la masividad de la arquitectura clásica mientras la tenue luz nórdica creaba una atmósfera a medio camino entre el cielo y la tierra en el interior de las catedrales góticas.»

Díaz Segura, reflexiona, sobre la importancia en el dominio y uso de la luz en los arquitectos modernos. Cómo se ve en el trabajo de Tadao Ando o Le Corbusier. Siendo el elemento que provoca la superación del concepto clásico de los espacios. Es cierto que no puede establecer una relación directa entre la Maison de Verre y el texto comentado por Scheebart «Glasarchitektur».  Si lo reflexionamos, qué mejor ejemplo que esta construcción para vivir en una «luz velada» y como desde el interior nos relacionamos con el exterior. Transformando los usos, objetos y usos de nuestra vivienda.

Es importante, además, ver la importancia de esta casa en la arquitectura moderna. Fue la primera que utilizo este corrimiento de vidrio en Paris y el gran Le Corbusier no realizo acciones con el hasta un año mas tarde en la Armeé du Salut, o cuatro más tarde, en 1932, en la Maison Clarté.

En cualquier caso, es un ejemplo bellísimo. Incluso hoy en día nos sigue influyendo, en interiores y exteriores de edificios. Un ejemplo de ello es el bellísimo «Jardin Japones» que construyo el arquitecto Hiroshi Nakamura & NAP, para un edificio en Hiroshima.

 

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